Los eventos inesperados del primer día del British Open

Un Major siempre se reserva eventos inesperados, pero lo extraño del Open Británico que comenzó ayer es lo difícil que resulta encontrar situaciones que respondan a las predicciones, lo que deja a varios candidatos más cerca de perder el corte hoy que de sumarse a la lista de postulantes al título.

Es probable que el segundo Abierto Británico que se juega en Irlanda del Norte (el primero fue en 1951, hace 68 años) haya sorprendido a muchos jugadores del PGA -no tanto a los del European Tour -, en especial porque no es una cancha link como son la mayoría de las de Escocia e Inglaterra. El verde, el terreno más húmedo y los fairways menos duro en general diferencian a Royal Portrush, que además recibió algo de lluvia en la jornada, una circunstancia que, se pronostica, se puede extender hasta el domingo.

A continuación, algunos puntos destacados de la primera vuelta del 148º Open Championship:

Rory McIlroy

Visitó todos los frondosos roughs que no debía, los que parecían tener un imán, como el que rodeaba el green del 18, y los impensados, como el del hoyo 1, en el que pasó un papelón con un cuádruple bogey, justo cuando todo el mundo estaba comentando que la cancha en la que jugó en su infancia, y en la que alcanzó el récord de 61 golpes a los 16 años.

Los errores de Tiger

El campo blando y una humedad capaz de resentir su espalda eran factores a tener en cuenta para Woods antes de salir ayer. Los 78 que empleó ayer (+7) incluyeron un solo birdie, en el par 4 del 15, después de anotar un doble bogey y cuatro bogeys. «No me moví como hubiera deseado», dijo el californiano analizando la jornada y sugiriendo que la espalda no estuvo en las mejores condiciones. «No le di bien a la pelota, todo iba de izquierda a derecha y no le pegué con solidez.

 

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